martes, 9 de octubre de 2007

RUGBY


Las situaciones en las que uno termina con resultados adversos al proyecto inicial, pueden ser surrealistas. Noche de rugby con un partido que me atrae: Argentina-Escocia. Encuentro un bar fuera del ámbito turístico y de cultura ajena a este juego. El dueño me confirma que podré ver el partido pero no afina el discurso. Me planto delante la pantalla plana con una cerveza mientras unos parroquianos juegan el dominó en árabe.



Mis dos compañeros y yo gozamos casi de una “performance” privada con el tira y afloja de los dos equipos para ganar centímetros en el campo. De repente el bar a tope, el dueño pide mil disculpas por dejarnos sin audio, un hombre canta los números en francés y los clientes llenan cartones con céntimos. Los “quatre-vingt.”...igual que “einundzwainzig” me llevan siempre a cortocircuito cerebral.


Manifestar las emociones de un “try” o el final del partido con movimientos de gimnasia a boca cerrada es un una experiencia nueva; la gente en las mesas ha pasado del árabe al perfecto francés del bingo.

París se vive como uno puede, París se vive como uno quiere.

1 comentario:

Paco dijo...

sorpresas te da la vida o nunca SALEN LAS COSAS COMO UNO QUIERE, lo mejor en esas circunstancias es quedarse en casa....