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miércoles, 21 de enero de 2009

VIVIR EN LA BURBUJA O VIVIR SIN LEPRA


Vivo en la burbuja feliz donde la pobreza extrema no es un problema primordial. En este último período la economía hace tambalear la felicidad de la burbuja y se buscan imágenes de esperanza. Por ignorarlos los monstruos no desaparecerán porque sí, seguirán latentes aunque llene toda la burbuja con fotos de margaritas o almendros.

La lepra es un monstruo y sigue siendo esa maldición de la cual escapar o esconder por vergüenza.

Es una enfermedad de estadística difícil. Muchos países tienden a camuflar los datos para esquivar otras estadísticas: las de la pobreza, de los atrasos de todo tipo que los meterían en la lista del Tercer Mundo.
Vietnam se ha subido al tren de desarrollo económico; la varita mágica no existe y las desigualdades internas muestran un panorama aún sombrío. La lepra tiene cura con un diagnóstico precoz, y para evitar su transmisión y secuelas se necesita de un esfuerzo sanitario importante y de una localización de los afectados.

Esta mujer vive recluida con las consecuencias de la enfermedad y en el olvido junto a otras personas en las mismas condiciones, pero siguen aislados de todo y de todos también afuera del hospital.

Se han ganado muchos combates a la lepra, no olvidemos que las victorias son sólo una tregua antes de la próxima batalla.

25 de Enero 2009: DIA MUNDIAL DE LA LEPRA

jueves, 21 de febrero de 2008

MUJERES AL BORDE DE UN AFRICA OLVIDADA


No tengo idea del numero de habitantes de Burkina, pero la impresión que están todos en la calle es grande. Una mezcla de sonidos continuos invaden mi cabeza en todo momento, sonido y movimiento, aquí el color esta velado por el polvo.
Tengo un continuo ataque de emociones y mosquitos.

Hago dos dias de turista en Ouagadougou y seguiré siendo turista pues mi condición de piel clara me delata.
La Vida, sonrisa infalible, me despierta: - Allez-y, nos vamos a Bobo.

Estoy en la película o viéndola ¿?

África rural: las costumbres cambian, el reloj mueve las agujas cuando se le da la gana y las horas van y vienen como un elástico. Personajes totalmente diferentes a lo habitual aparecen y desaparecen.

Las mujeres en transito continuo de un trabajo a otro: mujeres solas, mujeres con el niño encolado a la espalda, mujeres de todas las edades. Manos de mujeres que transforman las nueces en “beurre de karite” de forma artesanal. Manos de mujeres que hacen de todo.

El entorno se esfuma en un todo ocre rosado, aquí la nota esta en las mujeres con sus vestidos de mil colores y su sonrisa tímida y dulce.

domingo, 17 de febrero de 2008

LENTEJAS A LA AFRICANA


Di un paso de gigante y me vine a África. El fotógrafo me compró un billete electrónico con ventanilla incluida y visión panorámica de la grandiosa ala del dinosaurio Airbus. Mi vena poética quedó frustrada y el sol se zambulló en un orgiástico ocaso de colchón de nubes negras, partido en dos por la dichosa ala.

Me despierto por la mañana y abro la puerta sobre la calle y me topo con la Vida que me estaba esperando con sonrisa indescifrable, así entera sin velos ni mascaras, pura y dura como es la verdadera vida.

Me mira y dice: -Yo soy así como la Vida misma, soy como las lentejas, o las comes o las dejas-

El mundo está lleno de graduatorias, para arriba y para abajo y todas me resultan odiosas. No hace falta informarse para entender en que sitio de la lista me encuentro, con mirar alrededor alcanza.

Vuelvo la cabeza para ver la vida con su sonrisa indescifrable, mezclarse en una marea de gente, diluirse en esta luz horrible para el fotógrafo, intensa y velada por la tierra roja en eterna suspensión.

Me gustan las lentejas y tengo una curiosidad con apetito voraz. Además he decidido hacerme crecer una tercera oreja.

Burkina Faso como las lentejas o las comes o las dejas.