
Olvidé cuánto madruga el sol en el paralelo 50. Me levanté tempranísimo para ver el alba y a las seis caminaba en el bosque, pero el sol ya estaba entretenido a lanzar rayos entre los árboles.
Padezco la depresión post africana, esa nostalgia de no muy fácil explicación o de mil explicaciones pero ninguna muy convincente. Una caminata en medio de la naturaleza ayuda a recomponer las ideas. En esta época, en Alemania, un bosque es tan verde que bien podría colgarse el cartel de recién pintado.
El verde es el color símbolo ecológico: el punto verde reciclaje, la gasolina verde que a menudo remplaza el verde del bosque en amarillo soja para su producción.
El verde de los dichos permite ponerse verde de envidia y poner verde a alguien aún estando verde para hacerlo.
El primer color en difuminarse en las fotos de vieja fecha.
Es un color relajante. Con tanto verde a mi alrededor estoy por caer en el aburrimiento cuando una familia numerosa de jabalís cruza un sendero transversal a mi camino.
Vuelvo al coche, aparcado enfrente a una super piscina pública emplazada en el verde. Llega el primer usuario que desciende de su automóvil vistiendo albornoz y gorro de baño; una manera práctica para no perder el tiempo.