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miércoles, 17 de febrero de 2010

EL GANCHO DEL 3D


Tengo miedo de mirarme al espejo y verme convertida en una Barbie de colores de cacatúa. No he llegado aún al estadio de terror a quedarme atrapada en él, un poco al estilo del corto “Alma” de Rodrigo Blaas , pero me acerco con desconfianza a observarme.

La red está invadida  de publicidad de muñequitos al 3D. La digitalización va viento en popa y ya los portraits me parecen pertenecientes a la misma tribu. Cierto que ya mucha gente tiene la boca A, B o C, lo mismo la nariz y con unos retocones de Photoshop la piel aparece lisa y tersa como culito de bebé; pero en los póster de publicidad de la calle , donde antes me sonreía una star con el perfume de turno, ahora muñequitos coloridos me miran todos con ojos y morros igual de desabridos.
Si me meto con un video, para llegar a la captación de las emociones humanas en 3D, a lo Avatar, estamos todavía que hay que atracar el FMI para el presupuesto. Pero la tecnología avanza rápidamente y todavía me acuerdo hace unos años cuando los móviles empezaban a popularizarse que un conocido ladró con que habíamos llegado a lo máximo; el muy papanatas debe andar viviendo colgado de un árbol y comiendo plátanos.


Dicen muchos que football y cinema tienen mucho en común pues en ambos actúan nuestros ídolos y sobre ambos la prensa nos cuenta y muestra vida, obras y milagros.
“El football es el comecocos del fin de semana para que la gente no piense”; este era el lema favorito de lunes a viernes de un compañero de hace dos mil años que se profesaba intelectual y que luego rigurosamente desaparecía el domingo cuando su equipo jugaba en casa o se atrincheraba en un bar. Si fuera una artimaña de los gobiernos para mantener la cabeza  de la gente ocupada, entonces llevamos ya un tiempo largo que hemos dejado de pensar no sólo el fin de semana.

No acabamos de ver Avatar y ya hay promesas y juramentos para la versión 2 y nuevos directores para lanzarse a películas en 3D; me pregunto si en un futuro el hincha vestirá la camiseta del equipo para ir al cine a ver sus ídolos jugar en tridimensional y el futbolín no sería en su época, el preanuncio rudimental de los muñequitos 3D computer graphics.

Como siempre, está en nosotros en no llegar a la sociedad planificada, ordenada y perfecta, con aire de sardina en lata por todos iguales.

domingo, 24 de enero de 2010

EN LA ERA DE AVATAR


Sigo aferrada al cine de los años 40, 50 y 60 donde había película porque también había guión. Los actores se cubrían con el Pan-cake Make-up  de la Max Factor y tardaban horas para conseguir una cara diferente y enfrentar la cámara. Ahora vamos encaminados hacia unos alienígenas azules, a despecho de los marcianitos que siempre fueron verdes, y los nuevos actores se pasan horas de programa en programa de ordenador. Voces gritan que terminaremos todos con anteojitos o algún otro artilugio porque por ahí se mueve la imagen en el futuro.


Mientras, los actores de la vida real siguen rebuscando en su propia imaginación, entrelazando con lo que se ve alrededor y metiendo mano a lo que se tiene a mano para lograr el objetivo.
A falta de maquillaje, buena es la máscara para el personaje de malo y un mecanismo inventado para la captura del bandido que luce color futurista estilo Avatar.


El mejor sitio para los anuncios sigue siendo la calle y todo pizarra es buena  cuando el presupuesto no da para agencia .
Y si parte del decorado necesita aireado, el techo de un taxi es una excelente ocasión para que no se ensucie y además para mantener el fresco en el interior del vehículo.

En las artes visuales no importan los recursos de los artistas ni las estrategias a seguir; es igual en cualquier parte del mundo, lo importante es investigar, crear y divertirse.